En 2025, la
hepatitis C ya se cura en la mayoría de los casos (>95%) con tratamientos
antivirales de acción directa (DAA), que consisten en pastillas y duran entre 8 y 12
semanas. La investigación continúa enfocándose en el acceso y en mejorar el
tratamiento para pacientes con fracasos terapéuticos previos, así como en
estrategias para detectar la infección de manera más efectiva mediante
inteligencia artificial. No se trata de "experimentos" para
una cura aún inexistente, sino de la optimización de un tratamiento ya curativo.
Tratamientos actuales
- Antivirales de acción directa (DAA): Son
el estándar de atención actual, con tasas de curación superiores al 95%.
- Formato oral: El
tratamiento consiste en una combinación de pastillas, eliminando la
necesidad de inyecciones.
- Duración corta: La
terapia generalmente dura entre 8 y 12 semanas, no el año completo que
requerían los tratamientos más antiguos.
- Pangenotípicos: Los
regímenes más nuevos son pangenotípicos, lo que significa que curan la
infección sin importar el genotipo del virus.
Investigación y avances
- Mejora del acceso: Se
está trabajando para que los tratamientos sean accesibles, especialmente
en países de bajos ingresos, y para que los precios de los medicamentos
disminuyan con las versiones genéricas.
- Análisis de fracasos: Se
están realizando investigaciones para entender por qué algunos pacientes
no responden a los tratamientos con DAA y para identificar a aquellos en
riesgo de fracaso.
- Inteligencia Artificial (IA): Se
están desarrollando modelos de IA para predecir la hepatitis C y analizar
los resultados del tratamiento, mejorando la precisión de los diagnósticos
y el seguimiento.
- Nuevas terapias: Aunque
el foco principal está en optimizar los DAA, se investigan otras vías,
como vacunas terapéuticas en desarrollo para la hepatitis B crónica, que
podrían, en el futuro, tener aplicaciones para el virus de la hepatitis C.
Consideraciones importantes
- No existe una vacuna: Actualmente
no hay una vacuna eficaz contra el virus de la hepatitis C.
- Reaparición post-trasplante: El
virus puede reaparecer después de un trasplante de hígado, por lo que es
crucial monitorizar a los pacientes.
- Prevención: Es
fundamental seguir medidas de prevención para evitar la transmisión del
virus.