Minutos que salvan vidas: La realidad del ACV en hospitales Publicos y el Código Ictus en Republica Dominicana: Retos y verdades en la atención de alta complejidad

 

- PROYECTO -

 


ESTRATEGIAS PARA LA OPTIMIZACIÓN DE LOS TIEMPOS

DE RESPUESTA EN EL MANEJO DEL ACV ISQUÉMICO

AGUDO EN UN HOSPITAL DE TERCER NIVEL

DE LA RED PÚBLICA EN REPUBLICA DOMINICANA

 

 

 

 

Sustentado por:

Dr. Francisco Sosa, MD

2026.


 

 

INTRODUCCIÓN

 

El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo constituye una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial, representando un problema crítico de salud pública debido a sus consecuencias discapacitantes y su alta demanda de atención especializada. La atención oportuna de esta condición es determinante, ya que el pronóstico del paciente depende en gran medida de la rapidez con que se inicie el tratamiento, especialmente en las primeras horas desde el inicio de los síntomas.

En relación a los hospitales de tercer nivel de la red pública, donde se concentran los casos de mayor complejidad, se presentan frecuentemente retrasos en los tiempos de respuesta, relacionados con factores organizativos, administrativos y clínicos. Estas demoras impactan negativamente en la calidad de la atención y en los resultados clínicos de los pacientes.

El presente proyecto tiene como finalidad diseñar e implementar estrategias orientadas a la optimización de los tiempos de respuesta en el manejo del ACV isquémico agudo, mediante la mejora de los procesos de atención, la capacitación del personal de salud y la coordinación interdepartamental. De esta manera, se busca contribuir a una atención más eficiente, oportuna y centrada en el paciente.

 

IMPORTANCIA DEL PROYECTO

La importancia de este proyecto radica en la necesidad de mejorar la calidad de la atención en pacientes con ACV isquémico agudo, considerando que cada minuto de retraso en el tratamiento puede traducirse en daño cerebral irreversible. La optimización de los tiempos de respuesta no solo incrementa las probabilidades de recuperación del paciente, sino que también reduce la discapacidad a largo plazo y los costos asociados al sistema de salud.

Este proyecto fortalece las capacidades del personal sanitario mediante la implementación de estrategias de capacitación y actualización continua, promoviendo una cultura organizacional orientada a la eficiencia y la atención basada en protocolos. Esto contribuye a mejorar la coordinación entre los distintos servicios hospitalarios involucrados en el manejo del ACV.

Desde una perspectiva institucional, la ejecución de este proyecto permitirá mejorar los indicadores de calidad asistencial, optimizar el uso de los recursos disponibles y elevar el nivel de satisfacción de los usuarios. De igual manera, se alinea con los estándares internacionales de atención en emergencias neurológicas, favoreciendo una atención más segura y efectiva

 

PROBLEMÁTICA

En los hospitales de tercer nivel de la red pública, se ha identificado una problemática significativa relacionada con los tiempos de respuesta en la atención de pacientes con ACV isquémico agudo. A pesar de contar con recursos humanos y tecnológicos, existen retrasos en el proceso de atención que afectan la oportunidad del diagnóstico y el inicio del tratamiento.

Las principales causas de esta problemática se encuentran la falta de protocolos estandarizados, la limitada coordinación entre los servicios de emergencia, laboratorio e imágenes, así como deficiencias en la capacitación del personal de salud en el manejo oportuno del ACV. Además, se evidencian debilidades en los sistemas de registro y seguimiento de los tiempos de atención.

Estas situaciones generan un impacto negativo en los resultados clínicos de los pacientes, incrementando el riesgo de complicaciones, discapacidad permanente e incluso mortalidad. Por tanto, se hace necesario implementar estrategias que permitan reducir estos tiempos y mejorar la eficiencia del proceso asistencial.


 

OBJETIVOS DEL PROYECTO

 

Objetivo general

Desarrollar competencias para comprender, analizar y aplicar estrategias que permitan optimizar los tiempos de respuesta en el manejo del ACV isquémico agudo, favoreciendo una atención oportuna, eficiente y basada en protocolos en el contexto hospitalario.

 

Objetivos específicos

1.     Reconocer los conceptos fundamentales del accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo y su importancia clínica en la atención de emergencias.

2.     Identificar los factores que influyen en los retrasos de la atención del ACV dentro del entorno hospitalario.

3.     Analizar los tiempos de respuesta en el manejo del ACV, especialmente el tiempo puerta–diagnóstico y puerta–aguja.

4.     Aplicar estrategias de intervención orientadas a la reducción de los tiempos de atención en pacientes con ACV isquémico agudo.

5.     Fortalecer habilidades de trabajo en equipo y coordinación interdepartamental en el manejo de emergencias neurológicas.

6.     Interpretar la importancia de los protocolos de atención rápida (código ACV) en la mejora de la calidad asistencial.

7.     Evaluar el impacto de las estrategias implementadas mediante indicadores de calidad y desempeño clínico.


CONTENIDOS DEL PROYECTO:

1. Generalidades del ACV Isquémico Agudo

1.1 Definición y conceptos básicos

De acuerdo con Gutiérrez (2024), el accidente cerebrovascular (ACV) isquémico agudo es una afección neurológica de inicio súbito que se produce como consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo hacia una región del cerebro, lo que provoca daño tisular por falta de oxígeno y nutrientes. Esta condición constituye una emergencia médica que requiere intervención inmediata para evitar secuelas irreversibles.

El ACV isquémico representa la forma más frecuente de accidente cerebrovascular, siendo responsable de la mayoría de los casos a nivel mundial. Su origen está asociado principalmente a la obstrucción de una arteria cerebral por un trombo o un émbolo, lo que limita el aporte sanguíneo necesario para el funcionamiento neuronal adecuado.

Desde una perspectiva clínica, esta patología se caracteriza por la aparición repentina de déficits neurológicos focales, los cuales varían según la localización de la lesión cerebral. Entre los más comunes se encuentran alteraciones motoras, dificultades en el lenguaje y trastornos visuales.

El conocimiento de estos conceptos básicos resulta esencial para el personal de salud, ya que facilita la identificación temprana del evento y la activación oportuna de los protocolos de atención, lo que influye directamente en el pronóstico del paciente.

1.2 Fisiopatología del ACV isquémico

Según Hernández (2023), la fisiopatología del ACV isquémico se basa en una serie de eventos celulares y moleculares que se desencadenan tras la interrupción del flujo sanguíneo cerebral, dando lugar a una cascada isquémica que conduce al daño neuronal progresivo.

En una fase inicial, la disminución del oxígeno y la glucosa provoca un fallo en el metabolismo energético de las neuronas, lo que genera despolarización celular y liberación excesiva de neurotransmisores excitatorios. Este fenómeno favorece la entrada masiva de calcio, desencadenando procesos de muerte celular.

Posteriormente, se activa una respuesta inflamatoria que contribuye a la expansión del daño cerebral, afectando tanto el núcleo isquémico como la zona de penumbra, siendo esta última potencialmente recuperable si se restablece el flujo sanguíneo a tiempo.

Comprender estos mecanismos resulta fundamental para valorar la importancia del tiempo en la intervención terapéutica, ya que una actuación rápida puede limitar el daño cerebral y mejorar significativamente los resultados clínicos.

1.3 Factores de riesgo asociados

De acuerdo con Martínez y López (2022), los factores de riesgo del ACV isquémico se clasifican en modificables y no modificables, siendo ambos determinantes en la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

Dentro de los factores modificables se destacan la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la dislipidemia, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo. Estos pueden ser controlados mediante intervenciones médicas y cambios en el estilo de vida, lo que contribuye significativamente a la prevención del ACV.

Por otro lado, los factores no modificables incluyen la edad, el sexo y la predisposición genética. Aunque no pueden ser alterados, su identificación permite establecer medidas de vigilancia y control más rigurosas en poblaciones de riesgo.

La adecuada gestión de estos factores constituye una estrategia clave en la reducción de la incidencia del ACV, resaltando la importancia de la promoción de la salud y la prevención primaria.

1.4 Signos y síntomas clínicos

Según Ramírez (2021), los signos y síntomas del ACV isquémico se caracterizan por su aparición súbita y reflejan la región del cerebro que ha sido afectada por la interrupción del flujo sanguíneo. 

Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes se encuentran la debilidad o parálisis de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o comprender el lenguaje, pérdida de la visión en uno o ambos ojos, y alteraciones en la coordinación y el equilibrio.

La intensidad y combinación de estos síntomas pueden variar entre los pacientes, pero su reconocimiento inmediato es fundamental para activar los servicios de emergencia y reducir los tiempos de atención.

En este sentido, la educación tanto del personal de salud como de la población general resulta esencial para favorecer la detección precoz y mejorar el pronóstico del paciente.

1.5 Clasificación del ACV

De acuerdo con Torres (2022), el accidente cerebrovascular se clasifica principalmente en dos grandes tipos: isquémico y hemorrágico, diferenciándose por su mecanismo fisiopatológico.

El ACV isquémico, que es el más frecuente, se subdivide en trombótico y embólico, dependiendo del origen de la obstrucción vascular. Esta clasificación permite orientar el abordaje terapéutico de manera más precisa.

Por su parte, el ACV hemorrágico se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo, lo que genera sangrado intracerebral y suele asociarse a una mayor gravedad clínica.

La correcta clasificación del ACV es fundamental para establecer un diagnóstico adecuado y seleccionar el tratamiento más apropiado, lo que impacta directamente en la evolución del paciente.

2. Manejo Clínico del ACV Isquémico Agudo

2.1 Atención inicial en el servicio de emergencia

Según Rodríguez (2023), la atención inicial del paciente con ACV isquémico agudo en el servicio de emergencia debe ser inmediata, organizada y basada en protocolos establecidos, con el objetivo de reducir los tiempos de respuesta y mejorar los resultados clínicos.

En esta fase, el personal de salud debe realizar una evaluación rápida de los signos vitales y garantizar la estabilidad hemodinámica del paciente. Paralelamente, se procede a la identificación de signos neurológicos sugestivos de ACV mediante una valoración clínica inicial.

Es fundamental activar de manera oportuna los protocolos institucionales, como el código ACV, que permiten coordinar la atención entre los diferentes servicios involucrados, tales como emergencia, neurología, laboratorio e imágenes diagnósticas.

Una atención inicial eficiente constituye el primer paso para garantizar un manejo adecuado del paciente, disminuyendo el riesgo de complicaciones y favoreciendo una intervención terapéutica temprana. 

2.2 Evaluación neurológica (escala NIHSS)

De acuerdo con Pérez (2021), la escala NIHSS (National Institutes of Health Stroke Scale) es una herramienta estandarizada utilizada para evaluar la gravedad del ACV isquémico y orientar las decisiones clínicas durante la atención del paciente.

Esta escala permite valorar múltiples aspectos de la función neurológica, incluyendo el nivel de conciencia, el lenguaje, la movilidad, la sensibilidad y la coordinación. Su aplicación sistemática facilita una evaluación objetiva y reproducible.

Además, la utilización de la NIHSS permite clasificar la severidad del evento cerebrovascular, lo que resulta clave para determinar la elegibilidad del paciente para tratamientos específicos como la trombólisis.

El uso adecuado de esta herramienta contribuye a mejorar la calidad de la atención, favoreciendo la toma de decisiones clínicas basadas en evidencia y el seguimiento evolutivo del paciente.

 2.3 Diagnóstico por imágenes (TAC, RM)

Según López (2024), el diagnóstico por imágenes es un componente esencial en el manejo del ACV isquémico agudo, ya que permite confirmar la presencia del evento y diferenciarlo de otras patologías, especialmente del ACV hemorrágico.

La tomografía axial computarizada (TAC) es el estudio de elección en la fase inicial debido a su rapidez, disponibilidad y eficacia para descartar hemorragias intracraneales, lo cual es fundamental antes de iniciar el tratamiento trombolítico. 

Por otro lado, la resonancia magnética (RM) ofrece una mayor sensibilidad para detectar lesiones isquémicas tempranas y evaluar con mayor precisión el tejido cerebral afectado, aunque su uso puede estar limitado por la disponibilidad en algunos centros hospitalarios.

El acceso oportuno a estos estudios diagnósticos es determinante para la toma de decisiones terapéuticas, contribuyendo a mejorar la atención y el pronóstico del paciente.

2.4 Tratamiento oportuno (trombólisis)

De acuerdo con Sánchez (2022), la trombólisis intravenosa constituye el tratamiento de elección en pacientes con ACV isquémico agudo que cumplen con los criterios establecidos y se encuentran dentro de la ventana terapéutica.

Este tratamiento consiste en la administración de agentes fibrinolíticos que permiten disolver el coágulo responsable de la obstrucción vascular, restableciendo el flujo sanguíneo cerebral y limitando el daño neuronal.

La efectividad de la trombólisis depende en gran medida del tiempo de administración, por lo que es fundamental reducir los retrasos en el proceso de atención, especialmente en el tiempo puerta–aguja.

La correcta indicación y aplicación de este tratamiento ha demostrado mejorar significativamente los resultados clínicos, disminuyendo la discapacidad y la mortalidad asociada al ACV.

2.5 Manejo multidisciplinario del paciente

Según Fernández (2023), el manejo del paciente con ACV isquémico agudo requiere un enfoque multidisciplinario que integre diferentes profesionales de la salud para garantizar una atención integral.

Este equipo está conformado por médicos, enfermeras, neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos, quienes trabajan de manera coordinada para atender las distintas necesidades del paciente.

El abordaje multidisciplinario no solo se enfoca en la fase aguda del evento, sino también en la rehabilitación y reintegración del paciente a su entorno social y familiar, promoviendo su recuperación funcional.

La integración de estos profesionales permite mejorar la calidad de la atención, optimizar los recursos y favorecer mejores resultados a largo plazo en los pacientes con ACV.

3. Tiempos de Respuesta en la Atención del ACV

3.1 Concepto de “tiempo es cerebro”

De acuerdo con Martínez (2023), el concepto “tiempo es cerebro” hace referencia a la relación directa entre la rapidez en la atención del ACV isquémico agudo y la preservación de la función cerebral, ya que cada minuto de retraso implica la pérdida irreversible de millones de neuronas.

Este principio se ha convertido en un pilar fundamental en la atención de emergencias neurológicas, promoviendo la implementación de estrategias orientadas a reducir los tiempos de respuesta en los servicios de salud.

La rapidez en la identificación de los síntomas, el traslado del paciente y el inicio del tratamiento son factores determinantes que influyen en la evolución clínica y en la recuperación funcional del paciente.

En este sentido, comprender y aplicar este concepto permite mejorar la calidad de la atención y reducir las secuelas asociadas al ACV isquémico.

3.2 Tiempo puerta–aguja

Según López y García (2022), el tiempo puerta–aguja es un indicador clave en la atención del ACV, ya que mide el intervalo entre la llegada del paciente al hospital y la administración del tratamiento trombolítico.

La reducción de este tiempo constituye uno de los principales objetivos de los sistemas de salud, debido a su impacto directo en la efectividad del tratamiento y en el pronóstico del paciente.

Diversas estrategias han sido implementadas para optimizar este indicador, incluyendo la activación de códigos ACV, la priorización en los servicios de emergencia y la agilización de los estudios diagnósticos.

El cumplimiento de estándares internacionales en el tiempo puerta–aguja refleja la eficiencia del sistema de atención y la calidad del manejo clínico del paciente.

3.3 Factores que influyen en los retrasos

De acuerdo con Pérez (2021), los retrasos en la atención del ACV isquémico agudo están asociados a múltiples factores que pueden presentarse en diferentes etapas del proceso asistencial.

Entre estos factores se encuentran la demora en el reconocimiento de los síntomas por parte del paciente o sus familiares, así como retrasos en el traslado hacia el centro de salud.

A nivel hospitalario, influyen la falta de protocolos estandarizados, la limitada disponibilidad de recursos diagnósticos y la escasa coordinación entre los servicios involucrados en la atención.

La identificación de estos factores es fundamental para diseñar estrategias que permitan reducir los tiempos de respuesta y mejorar la eficiencia del sistema de atención.

3.4 Indicadores de calidad en la atención

Según Ramírez (2023), los indicadores de calidad en la atención del ACV permiten evaluar la eficiencia, oportunidad y efectividad de los servicios de salud en el manejo de esta patología.

Entre los principales indicadores se encuentran el tiempo puerta–aguja, el tiempo puerta–imagen, la tasa de administración de trombólisis y la mortalidad hospitalaria.

Estos indicadores facilitan la identificación de debilidades en el proceso de atención, permitiendo la implementación de acciones correctivas orientadas a la mejora continua. El monitoreo constante de estos parámetros contribuye a garantizar una atención segura, oportuna y centrada en el paciente.

3.5 Consecuencias de la atención tardía

De acuerdo con Sánchez (2022), la atención tardía del ACV isquémico agudo se asocia con un mayor riesgo de daño cerebral irreversible, lo que repercute negativamente en la recuperación del paciente.

Entre las principales consecuencias se encuentran el aumento de la discapacidad, la pérdida de la autonomía funcional y el deterioro de la calidad de vida. La demora en la atención incrementa la tasa de mortalidad y genera mayores costos para el sistema de salud debido a la necesidad de tratamientos prolongados y rehabilitación. Por tanto, la reducción de los tiempos de respuesta es un aspecto fundamental para mejorar los resultados clínicos y optimizar la atención de los pacientes con ACV.

4. Estrategias para la Optimización de los Tiempos de Respuesta

4.1 Implementación de protocolos de atención rápida

De acuerdo con López et al. (2021), la implementación de protocolos de atención rápida es una estrategia fundamental para optimizar los tiempos de respuesta en el manejo del ACV isquémico agudo, ya que permite estandarizar los procesos y reducir la variabilidad en la atención.

Estos protocolos, como el “código ACV”, establecen una secuencia organizada de acciones desde el ingreso del paciente hasta el inicio del tratamiento, facilitando la toma de decisiones clínicas de manera oportuna.

Contribuyen a mejorar la coordinación entre los diferentes servicios hospitalarios, asegurando una atención continua y eficiente del paciente. La estandarización de estos procedimientos favorece la reducción de errores, optimiza el uso de los recursos y mejora los resultados clínicos.

4.2 Capacitación del personal de salud

Según Martínez (2023), la capacitación continua del personal de salud es un elemento clave para mejorar la calidad de la atención en pacientes con ACV, ya que fortalece las competencias necesarias para actuar de manera rápida y eficaz.

A través de programas de formación, talleres y simulaciones clínicas, el personal adquiere habilidades para el reconocimiento temprano de los síntomas, la aplicación de protocolos y el manejo adecuado del paciente.

La actualización constante en guías clínicas y avances científicos permite mejorar la toma de decisiones y la implementación de prácticas basadas en evidencia. La capacitación contribuye a reducir los errores, mejorar la coordinación del equipo y optimizar los tiempos de respuesta en la atención.

4.3 Coordinación interdepartamental

De acuerdo con Rodríguez (2022), la coordinación interdepartamental es esencial para garantizar una atención eficiente del ACV isquémico agudo, debido a la participación de múltiples servicios en el proceso asistencial. La articulación entre emergencia, neurología, laboratorio e imágenes diagnósticas permite agilizar la atención del paciente, reduciendo los tiempos de espera en cada etapa.

Una comunicación efectiva entre los equipos de trabajo facilita la toma de decisiones rápidas y evita retrasos innecesarios en la ejecución de procedimientos. El fortalecimiento de esta coordinación contribuye significativamente a mejorar la calidad de la atención y los resultados clínicos.

4.4 Uso de tecnología en la atención (código ACV)

Según Fernández (2024), el uso de tecnología en la atención del ACV ha permitido mejorar significativamente los tiempos de respuesta, mediante la implementación de sistemas digitales y herramientas de comunicación rápida.

El código ACV, apoyado en sistemas tecnológicos, facilita la activación inmediata de los equipos de atención, permitiendo una respuesta coordinada y eficiente desde el ingreso del paciente. El uso de registros electrónicos y sistemas de monitoreo permite dar seguimiento a los tiempos de atención y evaluar el desempeño del servicio. La integración de la tecnología en los procesos asistenciales favorece la optimización de los recursos y la mejora continua de la calidad de atención.

4.5 Monitoreo y evaluación de procesos

De acuerdo con Sánchez (2022), el monitoreo y la evaluación de los procesos son fundamentales para garantizar la efectividad de las estrategias implementadas en la atención del ACV isquémico agudo. A través de indicadores de desempeño, es posible medir el cumplimiento de los protocolos, identificar fallas en el sistema y establecer acciones de mejora.

La evaluación continua permite realizar ajustes oportunos en las estrategias, asegurando su sostenibilidad en el tiempo. Este proceso contribuye a fortalecer la gestión de calidad en los servicios de salud, promoviendo una atención más eficiente, segura y centrada en el paciente.

PLANIFICACIÓN DE LAS ACTIVIDADES

 

La planificación del proyecto se basa en la organización sistemática de actividades orientadas a la optimización de los tiempos de respuesta en el manejo del ACV isquémico agudo. Esta fase incluye la definición de acciones, recursos, responsables y cronograma de ejecución.

En primer lugar, se realizará un diagnóstico situacional para identificar los principales factores que inciden en los retrasos durante la atención. Posteriormente, se diseñarán estrategias de intervención, tales como la elaboración e implementación de protocolos de atención rápida, la capacitación del personal de salud y la realización de simulaciones clínicas.

Se establecerá un cronograma de actividades que permita organizar las acciones en un período determinado, asignando responsabilidades específicas a cada miembro del equipo de trabajo. Se considerarán recursos humanos, materiales y tecnológicos necesarios para la ejecución del proyecto.

Se incorporarán mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan monitorear el cumplimiento de las actividades y medir el impacto de las estrategias implementadas, garantizando así la mejora continua del proceso de atención.

PLANIFICACIÓN DE LAS ACTIVIDADES

Contenidos

Objetivo de Aprendizaje

Estrategias

Tácticas

Recursos

Evaluación

Conceptos básicos del ACV isquémico agudo

Comprender la definición, fisiopatología y clasificación del ACV isquémico agudo

Exposición dialogada y aprendizaje significativo

Lluvia de ideas inicial, preguntas guiadas

Presentación en PowerPoint, pizarra, rotafolio

Preguntas orales y participación activa

Manejo clínico del ACV en urgencias

Identificar el protocolo de atención inicial del ACV en el servicio de emergencia

Aprendizaje basado en casos clínicos

Análisis de casos reales y simulados

Casos clínicos impresos, guías clínicas, proyector

Lista de cotejo sobre desempeño en análisis de casos

Tiempos de respuesta en el ACV

Analizar la importancia del tiempo puerta–aguja y sus implicaciones clínicas

Aprendizaje basado en problemas (ABP)

Discusión grupal y resolución de problemas

Cronogramas, esquemas, material impreso

Rúbrica de participación y análisis crítico

Estrategias de optimización del tiempo de respuesta

Aplicar estrategias para mejorar la atención del ACV en el contexto hospitalario

Aprendizaje colaborativo

Simulación de código ACV y trabajo en equipo

Simulaciones, protocolos, material audiovisual

Evaluación práctica mediante simulación

Monitoreo y control del proceso de atención

Evaluar la efectividad de las estrategias implementadas en la atención del ACV

Evaluación formativa continua

Registro de tiempos y retroalimentación

Formularios de registro, checklist, computadora

Evaluación de indicadores (tiempos, cumplimiento de protocolos)

 

CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES

Actividades

Semana 1

Semana 2

Semana 3

Semana 4

Responsables

Diagnóstico de la situación actual del ACV en el hospital

Equipo de investigación

Revisión bibliográfica y elaboración del marco teórico

Equipo académico

Identificación de factores que retrasan la atención

Equipo de salud

Diseño de estrategias para optimizar tiempos de respuesta

Equipo multidisciplinario

Elaboración de protocolos de atención rápida (Código ACV)

Especialistas clínicos

Capacitación del personal de salud

Facilitador / Equipo docente

Simulación de atención de ACV (práctica clínica)

Equipo de salud

Evaluación de resultados e indicadores de tiempo

Equipo de monitoreo

Redacción del informe final del proyecto

Equipo de investigación

 

CONCLUSIÓN DEL PROYECTO

 

El presente proyecto orientado a la optimización de los tiempos de respuesta en el manejo del ACV isquémico agudo en un hospital de tercer nivel de la red pública permite evidenciar la importancia crítica de la atención oportuna en este tipo de emergencias neurológicas. Se reconoce que el ACV es una patología tiempo-dependiente, en la cual cada minuto de retraso incrementa el riesgo de daño cerebral irreversible, discapacidad y mortalidad.

La identificación de las principales causas de demora en el proceso de atención, junto con el análisis de los tiempos hospitalarios, permitió fundamentar la necesidad de implementar estrategias organizativas y clínicas que mejoren la eficiencia del sistema de respuesta. En este sentido, la estandarización de protocolos como el código ACV, la capacitación continua del personal de salud y la mejora de la coordinación interdepartamental constituyen acciones esenciales para lograr una atención más rápida y efectiva.

La aplicación de mecanismos de monitoreo y evaluación contribuye a garantizar la calidad del proceso asistencial, permitiendo la toma de decisiones basadas en indicadores de desempeño. Esto favorece la mejora continua del servicio y el fortalecimiento de la cultura institucional enfocada en la seguridad del paciente.

La implementación de estrategias integrales para la reducción de los tiempos de respuesta no solo mejora el pronóstico clínico de los pacientes con ACV isquémico agudo, sino que también optimiza el uso de los recursos hospitalarios y eleva la calidad de la atención en el sistema de salud público.

 

REFERENCIAS

 

Fernández, G. (2023). Enfoque multidisciplinario en el manejo del ACV. SciELO. Disponible en: https://scielo.org/

Fernández, L. (2024). Innovación tecnológica en la atención del ACV. ScienceDirect. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/

Gutiérrez, J. (2024). Accidente cerebrovascular isquémico: diagnóstico y manejo clínico. Editorial Médica Panamericana. Disponible en: https://www.medicapanamericana.com/

Hernández, L. (2023). Fisiopatología del accidente cerebrovascular isquémico. Neurología (Elsevier), 15(2), 85–94. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295

López, C. (2024). Diagnóstico por imágenes en el accidente cerebrovascular. Radiología (Elsevier). Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-radiologia-119

López, M., García, H., & Pérez, R. (2022). Tiempo puerta–aguja y su impacto en la atención del ACV. SciELO. Disponible en: https://scielo.org/

Martínez, R., & López, P. (2022). Factores de riesgo asociados al accidente cerebrovascular en adultos. Revista de Salud Pública. Disponible en: https://www.scielo.org.co/scielo.php

Pérez, J. (2021). Evaluación neurológica en el ACV: uso de la escala NIHSS. SciELO. Disponible en: https://scielo.org/

Ramírez, D. (2021). Manifestaciones clínicas del accidente cerebrovascular y su detección temprana. ScienceDirect. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/

Ramírez, S. (2023). Indicadores de calidad en la atención del accidente cerebrovascular. SciELO. Disponible en: https://scielo.org/

Rodríguez, A. (2023). Atención inicial del paciente con accidente cerebrovascular en emergencias. Elsevier. Disponible en: https://www.elsevier.es/

Rodríguez, P. (2022). Coordinación hospitalaria en emergencias neurológicas. SciELO. Disponible en: https://scielo.org/

Sánchez, F. (2022). Tratamiento trombolítico en el ACV isquémico agudo. ScienceDirect. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/

Torres, M. (2022). Clasificación y abordaje del accidente cerebrovascular. Revista de Ciencias de la Salud. Disponible en: https://revistas.urosario.edu.co/index.php/revsalud

 

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